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Aldo y la cancha de Almagro inv
 
jugadores de Almagro

A la izquierda de la foto, Ausili histórico goleador de Almagro e ídolo de mi niñez, el arquero Brown y el zaguero Armendariz
Estimo es finales de la década del 30.

tribuna club almagro
Una reunión de socios y simpatizantes de Almagro, en la tribuna del club que daba sobre la calle Fraga.
Imagen de la web
www.fotos.mivillaortuzar.com.ar
calle tronador

Calle Tronador ya asfaltada y con algún bache. A la izquierda, las construcciones en la manzana en la que, hace años,
Almagro tuvo la cancha

vitral cancha almagro

Vitral en la estación Tronador, subte B,
recordando la cancha



La cancha del club Almagro

Después de los clubs Colegiales y A. A. Argentinos Juniors, de 1939 a 1949, la manzana comprendida entre las calles Tronador, Fraga, Estomba y Roseti fue ocupada por el campo de deportes del Club Atlético Almagro.

Recuerdo su tribuna con tablones de madera por la calle Fraga provenientes, según escuché, de la vieja cancha de River Plate en la avenida Alvear.

A su costado una estructura con techo de chapa de cinc hacía de vestuario. Sobre las dos cabeceras, dos pequeñas escalinatas de 4 ó 5 escalones de cemento y, por la calle Roseti una inconclusa estructura de hierro que nunca llegó a ser tribuna.

Las paredes perimetrales eran bajas,  con alambres de púas para dificultar la “colada”, y  atrás de los arcos se colocó alambre tipo gallinero,  más alto que el olímpico, con el fin de evitar que algún “patadura”, que los había también por aquellos años, sacara la pelota a la calle.

No obstante esa precaución, durante los partidos siempre alguna pelota terminaba picando en el pavimento y los chicos corriendo atrás de ella porque, si se la devolvía, les permitían ver el partido sin pagar.

Sábado por medio jugaba allí Almagro pero, durante la semana, se alquilaba la cancha a particulares o se usaba para entrenar las divisiones del club, de manera que el terreno de juego, estaba normalmente sin pasto en las zonas centrales.  Si en los costados estaba alto Juan, el canchero, echaba  una chiva, o conseguía un par de ovejas,  para que se encargaran de acondicionarlo antes del sábado.

Almagro militaba en la segunda de la AFA,  que era la de ascenso a la "primera", ya que, por aquellos tiempos, no existían los torneos nacionales.

No se televisaban los partidos,  así que todos los equipos de la segunda división jugaban los sábados por la tarde, y a la misma hora.

En esos días iba temprano a la cancha para escuchar los cánticos, el grito de gol y observar,  desde la calle, la reacción del público,  imaginando  el desarrollo del encuentro por sus gritos, de aliento o recordación  de los diferentes familiares de los jugadores.

No tenía las monedas para ir a las boleterías sobre Fraga y comprar una entrada, ni la agilidad de otros chicos para “colarme” esquivando los caballos de "los cosacos"", así que esperaba que, faltando alrededor de 25 minutos para la finalización del encuentro,  abrieran el portón de la esquina de Fraga y Tronador  para ver a mis jugadores favoritos.  

Aún recuerdo vívidamente a algunos – Humberto Ausili un exquisito nº 9 goleador, antes se conocían como centroforward, a Isaac Scliar (después en Vélez), a Graneros (posteriormente en Racing) y Franzione, dos arqueros que deban seguridad a la defensa,  a  Montoya, un centro-half que ordenaba el conjunto y, en el final de su carrera, un 7 (en aquel tiempo wing derecho) que pasara con brillo en Boca Juniors: Tenorio.

También en mi memoria tiene un lugar el Director Técnico, aunque nunca supe su nombre. En esa época  y para nosotros,  era alguien secundario, prescindible. No podía siquiera hacer un cambio en el partido.

Al kinesiólogo o “aguatero”  lo veo  corriendo para auxiliar un jugador lesionado, tirarle agua sobre y la zona afectada,  hacerles unos pequeños masajes y.... a seguir jugando!

Tal vez no muchas personas que conocieron la cancha recuerden que, una tarde, allí se produjo un “milagro”.

Almagro tenía que jugar de local un partido “bravo” y uno de sus jugadores importantes, no recuerdo su nombre,  estaba lesionado. Pero sucedió un milagro!  A la hora del partido la cancha era un terrible lodazal que obligó la suspensión, aunque la lindera calle Tronador, de tierra en esa época, estaba completamente seca. Sólo había llovido en la cancha!!  Se había producido un milagro...

Los escépticos  y las “malas lenguas” dijeron  que Juan, el canchero, algo tuvo que ver en ello.

Agradezco la colaboración de la señora Silvia Oural, que aportó, para la confección de la página, datos y fotos.

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