-->
encabezamiento_juegos_ninos
Inicio Introducción Rec. barrio Rec.juegos otros recuerdos Créditos inv mapa sitio mi mail
 
Juan Carlos y su odiado disfraz de holandés inv
 
viejo disfraz holandes
Se pueden observar en la foto, mi pretendido disfraz de holandés, el enrejado de madera que separaba la casa del fondo y, en el patio, la pajarera,que era bastante común en esos tiempos.

 

disfraces casa Lamota
Clásicos disfraces de aquellos años, publicitados por la desaparecida
Casa Lamota


Mi disfraz de holandés

Tendría yo alrededor de  cuatro años, y siendo el menor de cinco hermanos, con mucha diferencia de edad con respecto a la mía, era un poco el juguete de ellos, especialmente de las dos mujeres.

Y no sé quien tuvo la maldita idea de disfrazarme de holandés para carnavales, por aquellas insistentes propagandas que salían en los diarios y en la radio que decía:¡¡¡CASA LAMOTA... DONDE SE VISTE CARLOTA...!!! y donde se ofrecían disfraces de todo tipo y talle. Cuando vi lo que era el disfraz de holandés, a pesar de mi corta edad, me acordé  (mal) de toda la familia de CARLOTA.

Consistía en una especie de bombachudo largo, una camisa o remera blanca, un chaleco corto negro y un sombrerito que mas se parecía a un fez turco que al de un holandés o al molde de flan invertido, y ..una pipa de madera... Y  lo único que faltaba para completar ese cuadro eran  ¡los zuecos! 

Aunque yo era muy chico, ya me había mirado bastantes veces al espejo, y mi figura no era precisamente la de un niño rubio y de ojos celeste, así que no sé si por capricho o por no aceptar la combinación del disfraz con mi latina figura, me opuse terminantemente a ponérmelo.

Cuando querían incrustarme ese engendro, prefería esconderme en el gallinero que había en el fondo de mi casa, en Fraga y Chorroarín, (detrás de la cochería de Lemba) y aguantarme los picotazos de los gallitos pigmeos, que me odiaban cordialmente, a tener que disfrazarme.

Desgraciadamente, a pesar de mi resistencia, mis hermanas un par de veces lograron su objetivo, y después de muchos forcejeos, pudieron hacerme sacar una foto.

Hasta que un día tuve una brillante idea: Los zuecos estaban hechos en su base de madera, y la capellada estaba formada por dos piezas de un cuero muy duro, sin  talón, que impedían siquiera dar un paso, y delante una punta levantada, teñidos de dorado. Como salida  se me ocurrió pisarles la punta hasta que quedaron tan hundidas, que no hubo remedio para aquellos malditos.

A partir de ese día, se terminó el holandés,  y disfruté de aquellos carnavales como correspondía.

Y ese fue mi debut y despedida del mundo de los disfraces.


atras
 
seguir

inv
Inicio Introducción Rec. barrio Rec.juegos otros recuerdos Créditos inv mapa sitio mi mail