Como todos los amigos que escriben y cuentan recuerdos en esta web, yo también viví en Villa Ortúzar. Pero en un barrio dentro del mismo barrio: el complejo de departamentos de la Cooperativa del Hogar Obrero
Ubicación de los edificios del Hogar Obrero
Ese grupo de edificios era realmente un lugar apartado de todo. Estábamos en el límite con Colegiales y Belgrano, en la manzana formada por 14 de Julio, Giribone, Elcano y Alvarez Thomas, teniendo tres entradas: una por la avenida Elcano, otra por Alvarez Thomas y la última por Giribone.
Era y es un grupo de 222 departamentos divididos en cinco cuerpos. El más antiguo es el que está hacia la avenida Alvarez Thomas, de siete pisos, junto al que llamamos cuerpo chico, de cuatro. Los "A" y "B" que son gemelos de diez pisos cada uno y tienen su entrada por la calle Giribone, ya mencionada, y el bloque de la calle Elcano, de cinco pisos.
Allí, en ese pequeño mundo aparte nos criamos y disfrutamos de una tierna y maravillosa infancia.
Parte de esa felicidad estaba ubicada entre los edificios "A" y "B", porción del de Elcano y la pared correspondiente al costado de la conocida empresa de "Anilinas Colibrí", paralela a Elcano. En ese lugar estaba emplazado el parque del complejo, un hermoso espacio abierto con pisos de lajas, césped y parte de tierra, dividido por un cerco de ligustrinas impecablemente mantenidas por el portero, podado prolijamente cuando hacía falta.
También en esa zona había un lindo salón donde los habitantes de los departamentos festejaban cumpleaños, comuniones y hasta casamientos. Ademas cumplía la función de Jardín de Infantes, con mesitas y sillas,un telón para títeres y un pizarrón en una de las paredes.
Recuerdo con cariño a dos maestras que en ese lugar daban sus clases, las señoritas Arminda y Elvira, ésta fue la última que trabajó alí.
Juegos en el parque
Existían en él dos hamacas, dos subibajas, tobogán, unas paralelas y un arenero, además de un clásico bebedero de la época, al que por supuesto nunca vi en funcionamiento. Y lo más importante, sobre todo en verano, era una pileta de natación.
Había también en ese querido lugar muchas clases de árboles. Comparando a lo que se construye hoy, todo éste mundo aparte se podría comparar con lo que llamamos pomposamente "country". Con la diferencia de que los habitantes de ese "country" eran todos laburantes de clase media. Por dar un ejemplo, hasta que no se nos agujeraban las suelas de las zapatillas Pampero, no había posibilidad que nos compraran otras.
Dentro del parque estaba prohibido jugar al fútbol, sólo nos permitían hacer algunos jueguitos y gambetas, y al costado de la pileta jugar a cabecear, con las maravillosas e inolvidables pelotas Pulpo. Cuando había que jugar un partido, lo hacíamos en la Plaza 25 de Agosto, a una cuadra del lugar.
Estábamos tan acostumbrados a esa especie de aislamiento que, para nosotros, los chicos de 14 de Julio eran de otro barrio, y jugábamos los desafíos por banderines en una canchita que compartíamos, que se encontraba en un baldío que junto al otro equipo habíamos limpiado.
Los otros chicos no venían a nuestro parque, no era por un infantil elitismo, hasta éramos amigos, pero siempre jugábamos al fútbol afuera (por la dichosa prohibición).
Dentro jugábamos a lo que todos los chicos de esos tiempos jugaban: a las bolitas, teníamos dos canchitas bastante grandes, y a las figuritas, en esos lugares espaciosos.
En invierno, cuando la pileta estaba vacía habíamos inventado un juego al que llamamos "Rompepatas". Consistía en patear de rastrón una pelota chica y pegarle a uno de los integrantes del juego en las piernas sin que la pelota salga de la pileta. A pesar de lo agresivo del nombre, salíamos bastante enteros de la competencia.
Durante el verano jugábamos con pequeños veleros, y el asunto era no dejarlos pasar o bien hacer carreras.
(continúa)