(finalización de los recuerdos)
Por suerte la puerta de hierro era muy pesada, totalmente de hierro, además teníamos la ventaja de conocer todos los escondites. No niego que nos pegamos un buen susto. Pero la policía llegó justo a tiempo.
Después nosotros mismos formamos nuestra murga: La recordada y querida "LOS LOCOS DE VILLA ORTUZAR".
Compramos un bombo chico, armamos los abanicos, trajes, globos y galeras y actuábamos en los bares y donde se diera, después íbamos a "La mezzeta" a comer una porción de pizza
Duró sólo un año. Un día, viniendo por Alvarez Thomas, se bajaron unos muchachones de un camión de murga, y nos dejaron sin bombo y otras cosas. Todavía hoy me pregunto ¿Habrán sido los que mojamos? Si así fue, cobraron buena venganza...
Celebridades
Vivieron ese conglomerado habitacional personas importantes o conocidas:
Hugo Gutiérrez, viollinista, compositor de tangos y cantante.
Dardo Cúneo, ensayista y presidente de la S.A.D.E.
Ginzo, alias Tristán, dibujante humorístico especializado en temas políticos.
Héctor Iñigo Carreras, Concejal por el socialismo, sumamente respetado por todos.
Hasta nos visitó una vez el mismísmo Edward Kennedy, representando a los Estados Unidos, en una reunión en que se hablaba sobre Cooperativismo. Luego de ello fue a la casa de Don Zugasti a tomar mate...Todo un acontecimiento.
También vivió en uno de los departamentos alguien muy querida y recordada por todas las niñas que por aquellos años terminaron su sexto grado en la Escuela General Acha: La señora María Esther Zabala de Messein, una hermosa maestra parecida a María Félix, una estrella del cine mejicano, y que también fue la madre de un muy querido amigo, que por suerte aún conservo.
Con todos estos recuerdos quise dar un pantallazo de lo fuera nuestra increíble infancia , realmente de lujo en aquel bello espacio, al que volví el año pasado para sacar fotos para mi amigo Aldo, para ser instaladas en www.fotos.mivillaortuzar.com.ar
Ya nada es como lo conocí: no existen más los ligustros ni aquel enorme palo borracho que nos tenia acostumbrados a las diarias visitas de los colibríes. Otros árboles habían sido cambiados, ya no era lo mismo.
De aquel querido lugar nació un grupo de amigos con los que cada tanto me reúno. A pesar de que ya pasaron muchos años de aquellas infantiles aventuras, que recordamos con infinito cariño. Y recordamos también a algunos vecinos que marcaron nuestras infancia.
En definitiva, un barrio dentro de otro y los dos muy amados.
Agradezco a mi ex compañera de la escuela Gral Acha, Norma Casalnuovo,
el haber plasmado mi relato con tanta precisión, sencillez y cariño".
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