Recuerdos de mi niñez
Voy a situarme en el tiempo y a recordar el barrio que, con sus calles adoquinadas, de asfalto y algunas otras de tierra, gastó mis primeras "Pampero con punta reforzada".
En los años 52 / 53 cuando se me permitió transitar sólo por las calles del barrio Villa Ortúzar, y en él descubrí las cosas simples, las asombrosas, los juegos y el transcurrir de la vida propia de un barrio porteño.
Nací en 14 de Julio y Triunvirato, cuadra con casas sencillas y otras más elegantes, donde como todo barrio de la época, reinaba la amistad en el vecindario y se destacaba la hospitalidad, y el dar una mano al otro.
En aquellos tiempos, donde uno vivía más en la calle que en la propia casa, la cuadra era el lugar de encuentro con los amigos para realizar los distintos juegos, entre los que lógicamente, predominaba la pelota.
La acera poco transitada fue el lugar de juego, con la "cancha" marcada en la imaginación y los árboles de arcos. La "Pulpo de goma" rodaba por la mañana y, después de la siesta, hasta bajar el sol, donde se cambiaba el juego, por la "escondida".
Así el barrio nos fue viendo crecer, y lograr armar el equipo de la cuadra, para competir en los famosos "desafíos" con otros de la vuelta, con los la otra cuadra o los de la plaza.
Era uno de los sueños de todo pibe y, junto con Titi Massoto, Carlitos Liguori, Carlitos Carati, Jorgito Pifarretti, Titi Balbi, Jorgito Estévez, Ricardito y algunos otros que no recuerdo los nombres, formamos nuestro cuadro.
Juntando algunas monedas y con la ayuda del dueño de la Panadería La Mejor, pudimos comprar las camisetas en una casa de deportes de Triunvirato, entre Chorroarín y Donado. Inolvidables colores, mitad marrón, mitad verde. Con los pocos "mangos" juntados, no teníamos opción a elegir.
Tiempo de figuritas y "gofio"..!!! El kiosco del "catalán" de Heredia y Iturri era el predilecto para comprarlas.
Las figuritas Starosta nos permitía conocer la cara de los jugadores de fútbol, si el "viejo" no nos compraba Goles o El Gráfico. Llenar el álbum era el deseo de todos, pero la "figu" más difícil, salía a lo último.
También era muy común contar con eventos deportivos y culturales en la zona del mástil de Triunvirato y Heredia, ya que estaba el "Comité" (como le decíamos los pequeños) y se organizaban festivales a los cuales concurría gente del barrio y de otros linderos.
Recuerdo carreras de bicicletas con figuras relevantes, de sortijas con una jineteada que nos llamaba la atención y bailes populares de folklore arriba de un escenario que lo armaban durante la noche.
Eso lo vivíamos con mucha alegría, ya que se convulsionaba el barrio y era un motivo para compartir gratos momentos.